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Autor: Tony Bates
¿Cuál debería ser el papel de las TIC en las universidades “tradicionales”?
Bates: Me gustaría que el e-learning se centrara en las áreas donde aporta más beneficios. Debería utilizarse estratégicamente y no como una simple herramienta que usa todo el mundo. Deberíamos darnos cuenta de que el e-learning resulta caro y al profesor le supone mucho tiempo, especialmente al principio. Implica muchos cambios si queremos hacer las cosas bien.
¿Qué quiere decir con utilizar el e-learning estratégicamente?
Bates: Podría ser utilizar el e-learning para nuevos mercados, como el de la formación permanente, que sería rentable por sí mismo. O también se podrían utilizar las TIC para fines pedagógicos específicos en determinadas asignaturas. Por ejemplo, la estadística es una materia en la que los estudiantes tienen muchos problemas y en cuya enseñanza se podría contar con la ayuda de la tecnología, mediante gráficas, vídeos o animaciones.
¿Por qué no se utiliza más el e-learning, y con más imaginación, en la enseñanza superior?
Bates: Hay muchas razones. Desarrollar el e-learning implica más trabajo, y los profesores investigadores toman decisiones muy racionales sobre cómo invertir su tiempo. En las universidades de investigación sobre todo, existe este conflicto de intentar reducir la docencia al mínimo para poder pasar más tiempo investigando. A los profesores universitarios les gustaría que las TIC se utilizasen de forma que se redujese el tiempo de docencia, lo cual es difícil.
Pero, en algunas áreas, parece que el e-learning puede reducir realmente el tiempo de docencia…
Bates: Sí, pero esto solo ocurre cuando los cursos se rediseñan por completo a fin de poder explotar la tecnología. En humanidades, o en otras áreas en las que se necesita más debate y diálogo, el profesor tiene que participar en gran medida tanto a la hora de diseñar el curso como a la hora de impartirlo. Y, a no ser que se cambie el sistema de remuneraciones y se remunere la docencia igual –o mejor– que la investigación, no existen incentivos para que los profesores cambien. Este es un gran obstáculo, y probablemente el más importante.
¿La escasa formación docente de los profesores universitarios podría ser otro obstáculo?
Bates: Los profesores universitarios carecen de formación pedagógica, por lo que no están en una situación ideal para reconsiderar su forma de enseñar. Hay dos maneras de resolver este problema. Una consiste en exigir a los profesores una formación docente, lo cual de nuevo nos enfrenta con el problema de la investigación. Si una universidad les exige una titulación en docencia, probablemente optarán por otra institución que no se la exija. Es un problema que afecta a todo el sistema. Y cambiar todo el sistema implicaría la intervención del Gobierno, y eso no les gusta a las universidades.
Exigir una titulación docente a los profesores universitarios no parece una opción muy realista… ¿Cuál es la segunda manera de implicar a la comunidad universitaria en el desarrollo del e-learning?
Bates: La alternativa a la formación es igualmente inaceptable para muchos profesores universitarios. Consiste en trabajar en equipo, con pedagogos profesionales, diseñadores de instrucción y personal técnico, como programadores web. Desde mi punto de vista, esta es la mejor manera que tienen de trabajar en el desarrollo del e-learning. Así no necesitan ser expertos en todo, sino que pueden concentrarse en su asignatura y en la mejor manera de enseñar dicha asignatura, pero estando abiertos a las sugerencias de los diseñadores de instrucción sobre formas de rediseñar la docencia incluyendo la tecnología.
¿Cuál debería ser el papel de las TIC en las universidades “tradicionales”?
Bates: Me gustaría que el e-learning se centrara en las áreas donde aporta más beneficios. Debería utilizarse estratégicamente y no como una simple herramienta que usa todo el mundo. Deberíamos darnos cuenta de que el e-learning resulta caro y al profesor le supone mucho tiempo, especialmente al principio. Implica muchos cambios si queremos hacer las cosas bien.
¿Qué quiere decir con utilizar el e-learning estratégicamente?
Bates: Podría ser utilizar el e-learning para nuevos mercados, como el de la formación permanente, que sería rentable por sí mismo. O también se podrían utilizar las TIC para fines pedagógicos específicos en determinadas asignaturas. Por ejemplo, la estadística es una materia en la que los estudiantes tienen muchos problemas y en cuya enseñanza se podría contar con la ayuda de la tecnología, mediante gráficas, vídeos o animaciones.
¿Por qué no se utiliza más el e-learning, y con más imaginación, en la enseñanza superior?
Bates: Hay muchas razones. Desarrollar el e-learning implica más trabajo, y los profesores investigadores toman decisiones muy racionales sobre cómo invertir su tiempo. En las universidades de investigación sobre todo, existe este conflicto de intentar reducir la docencia al mínimo para poder pasar más tiempo investigando. A los profesores universitarios les gustaría que las TIC se utilizasen de forma que se redujese el tiempo de docencia, lo cual es difícil.
Pero, en algunas áreas, parece que el e-learning puede reducir realmente el tiempo de docencia…
Bates: Sí, pero esto solo ocurre cuando los cursos se rediseñan por completo a fin de poder explotar la tecnología. En humanidades, o en otras áreas en las que se necesita más debate y diálogo, el profesor tiene que participar en gran medida tanto a la hora de diseñar el curso como a la hora de impartirlo. Y, a no ser que se cambie el sistema de remuneraciones y se remunere la docencia igual –o mejor– que la investigación, no existen incentivos para que los profesores cambien. Este es un gran obstáculo, y probablemente el más importante.
¿La escasa formación docente de los profesores universitarios podría ser otro obstáculo?
Bates: Los profesores universitarios carecen de formación pedagógica, por lo que no están en una situación ideal para reconsiderar su forma de enseñar. Hay dos maneras de resolver este problema. Una consiste en exigir a los profesores una formación docente, lo cual de nuevo nos enfrenta con el problema de la investigación. Si una universidad les exige una titulación en docencia, probablemente optarán por otra institución que no se la exija. Es un problema que afecta a todo el sistema. Y cambiar todo el sistema implicaría la intervención del Gobierno, y eso no les gusta a las universidades.
Exigir una titulación docente a los profesores universitarios no parece una opción muy realista… ¿Cuál es la segunda manera de implicar a la comunidad universitaria en el desarrollo del e-learning?
Bates: La alternativa a la formación es igualmente inaceptable para muchos profesores universitarios. Consiste en trabajar en equipo, con pedagogos profesionales, diseñadores de instrucción y personal técnico, como programadores web. Desde mi punto de vista, esta es la mejor manera que tienen de trabajar en el desarrollo del e-learning. Así no necesitan ser expertos en todo, sino que pueden concentrarse en su asignatura y en la mejor manera de enseñar dicha asignatura, pero estando abiertos a las sugerencias de los diseñadores de instrucción sobre formas de rediseñar la docencia incluyendo la tecnología.
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